En la Comunidad de Madrid, la edad media de los agricultores y ganaderos es de 61 años. El número de terreno cultivado y de explotaciones se mantiene estable en los últimos años, aunque es inferior al de una década atrás. “Es bueno hablar de renovar el sector primario, pero la agricultura, la ganadería o la apicultura no son un negocio cualquiera. El arranque de la actividad, de por sí solo, es complicado, requiere inversiones. E inversiones fuertes. Echamos en falta medidas más concretas y precisas”, señala Francisco José García, presidente de Asaja Madrid.

 

La Unión Europa quiere rejuvenecer la agricultura y la ganadería de sus territorios y se ha marcado como techo el año 2040 para pasar del actual 12% a un 24% en cuanto a menores de 40 años de edad ejerciendo en el sector primario. La medida, desde un prisma aséptico, no sólo es interesante y positiva, sino que conecta con el sentir de Asaja especialmente en la Comunidad de Madrid.  En la región, donde la actividad es minoritaria con respecto a otros sectores, pero contradictoriamente se realiza sobre una importante parte del territorio, la edad media de los agricultores y ganaderos presenta un promedio de 61 años.

“Que hace falta un rejuvenecimiento es un hecho incontestable”, proclama desde Asaja Madrid su presidente Francisco José García. “Otra cosa es ver cómo se va a producir y cómo se va a estimular que se produzca. El campo, y es otro hecho, no le resulta atractivo a los jóvenes. Y muchos que sí se acercan no lo ven como su primera actividad, o como una actividad preferente”.  Los números de explotaciones se mantienen estables, con oscilaciones leves tanto al alza como a la baja en función de factores diversos, aunque los números son inferiores respecto a los de décadas pasadas.

Con sus variaciones de año a año, la superficie cultivada en la Comunidad de Madrid se encuentra por encima de las 205.00 hectáreas desde 2007, aunque lejanas quedan las más de 276.000 registradas en 1985 o en 1986. El cereal sigue siendo el cultivo predominante, seguido del olivar y la vid. En el apartado ganadero actual, el número de explotaciones supera las 4.500, con preponderancia para el bovino, tanto como producción de carne como de leche.

“Es bueno hablar de renovar el sector primario, pero la agricultura, la ganadería o la apicultura no son un negocio cualquiera, no es como montar una startup en el garaje de casa con un ordenador, un teléfono y una agenda. En absoluto. El arranque de la actividad agrícola, de por sí, es complicado, requiere inversiones. E inversiones fuertes. Y sin olvidar la importancia de la experiencia, capital para el día a día de las explotaciones”, aporta García.

Los números hablan. En la agricultura, el terreno no está hoy en día precisamente a precio de saldo; y luego está el apartado de la maquinaria: sólo un tractor se acerca a los 150.000 euros, y una cosechadora es aún más cara… Por no hablar de otros accesorios. Para la ganadería, ídem. En la Comunidad de Madrid, para una explotación de nueva incorporación se pide un mínimo de 50 vacas. Y a 2.500 euros cada animal, el montante de partida sólo en este aspecto, sin contar instalaciones, forrajes o tratamientos, se mueve en los 125.000 euros.

 

“Una de las claves de este cambio generacional pasa inevitablemente por la viabilidad económica. Si una actividad no es rentable, más temprano que tarde va a desaparecer.  El punto de partida de la Unión Europea es positivo, la conciencia sobre una problemática que requiere una solución. Los primeros pasos que se quieren dar se antojan poco precisos, carentes de un mimo especial en términos económicos. Europa tiene que darle autonomía a esta estrategia dentro de la PAC, tratarla de forma autónoma, no dentro de la realidad anterior; tiene que consolidarla con una financiación exclusiva y protegida que realmente se traduzca en ese rejuvenecimiento tan deseado como necesario”, concluye García.