El robo de la aceituna durante su temporada de cosecha ha sido uno de los problemas más graves que ha tenido que gestionar el sector agrícola en la Comunidad de Madrid en los últimos años. Recolectores furtivos, bien organizados, que recogían importantes cantidades de producto y conseguían introducirlo en el mercado de forma fraudulenta con el beneplácito de ciertos limbos normativos y colaboradores necesarios con más ambición que escrúpulos. Un problema no especialmente conocido que, sobre todo en un momento de importantes alzas de precios del aceite, ha ocasionado un daño devastador. Un perjuicio cuantioso en lo particular, a los productores, pero también para el sector en su globalidad. Y con un impacto directo tanto a nivel económico como material.
Las autoridades de la Comunidad de Madrid trabajan en la implementación normativa de un sistema de seguimiento obligatorio sobre los movimientos de la aceituna desde el momento de su recolección hasta la llegada al centro de transformación o almacenaje. En este sentido, los titulares de explotaciones oleícolas deberán estar inscritos en el Sistema de Información de Explotaciones Agrarias (SIEX) y registrar entradas y salidas de las aceitunas. Así, ante cualquier incidencia, se podrá identificar su procedencia y determinar responsabilidades.
“El crecimiento de los precios de aceite y de la aceituna vivido en estos últimos años trajo consigo una rápida y nefasta consecuencia de la mano de los amigos de lo ajeno. En muy poco tiempo el número de robos en explotaciones agrícolas se descontroló, muchas veces con pequeños grupos organizados procedentes de localizaciones geográficas de fuera de la Comunidad de Madrid que se encargaban de vender el producto en algunas pocas almazaras y en centros de procesado dispuestos a adquirir la mercancía sin comprobar el origen de la aceituna. Este avance normativo eleva sustancialmente el nivel de protección de los agricultores, porque la trazabilidad del producto es clara e inequívoca y su comprobación deja de estar supeditada al rigor de un tercero. Pensamos que la adaptación de esta normativa supone un gran avance para el olivar”, señala el presidente de Asaja Madrid Francisco José García.
No hay que olvidar que el del olivar es uno de los grandes cultivos presentes en la Comunidad de Madrid, con 34.000 litros de aceite producidos en la pasada campaña (2024-25) bajo la denominación de origen, entre 3.000 y 4.000 toneladas en general. En parte con el impulso y el reconocimiento de la aún joven Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceites de Madrid, la superficie destinada a su cultivo ha crecido casi un 2% en apenas seis años: de las 29.425 hectáreas de olivar en 2019 se han alcanzado las 29.959 en 2024.
Para combatir el robo de la aceituna, y reducir sustancialmente el margen de acción de los malhechores, una de las grandes medidas preventivas sugeridas y desarrolladas por Asaja Madrid va a ser una realidad, con unas ventajas que serán patentes desde la próxima campaña de cosecha. El objetivo: reforzar los controles sobre los diferentes canales del proceso productivo y frenar radicalmente la capacidad de los ladrones de introducir esos frutos robados en el mercado.



