El jabalí en la Comarca de Las Vegas: no tiene depredador, su población crece con facilidad, ha obligado a cambiar algunos cultivos, sigue haciendo daño en muchos y su control poblacional necesitaría algún enfoque nuevo

A comienzos de este me de junio la Comunidad de Madrid confirmó la ampliación a trece del número de comarcas en emergencia cinegética temporal a causa de la alta densidad poblacional del jabalí. Álvaro Martínez, agricultor de Valdelaguna, también cazador, intervenía en AGROMAD, el espacio impulsado por Asaja Madrid, para valorar la situación desde la preocupación y con el espíritu constructivo de algunas sugerencias que pueden hacer más efectiva esta medida. Y no solo desde un prisma agrícola: la movilidad se ha visto afectada con un incremento de incidentes y accidentes de tráfico.  

“Aquí en nuestra zona el jabalí está haciendo mucho daño a la agricultura. La siembra de maíz, ajos y otros cultivos hortícolas se está poniendo complicada por los destrozos que hacen. En esta zona llevamos dos años en los que no se siembra nada de maíz precisamente por estos daños y también está el peligro de transmisión de enfermedades. Tampoco se está sembrando guisante como alternativa, porque también es un cultivo al que atacan bastante. Al final intentas sembrar otra cosa, como cereal. Pero entre los costes de producción elevados y los daños del jabalí, la verdad es que se está poniendo muy complicado todo”, destaca Martínez.

“Al final vienen bien estas medidas, pero en mi opinión se quedan cortas porque tenemos una alta densidad de estos animales. No es una caza como tal, yo lo considero más un descaste. Deberían de darle una vuelta a los permisos. Igual que con el conejo se permiten puntualmente métodos prohibidos, para los jabalíes deberían permitir visores nocturnos, silenciosos, medios que están ahí, pero que no están permitidos. ¿Qué pasa? Que ves una manada, disparas y ya no ves más animales, se esparcen y se dispersan. Con un silencioso, por ejemplo, es más factible abatir más piezas. Estos animales no tienen ningún depredador en la zona en esta zona nuestra de Las Vegas y crían muchísimo: no es difícil verte grupos de diez, doce o quince animales”, valora.  

Martínez también aporta otra reflexión sobre los animales abatidos: “Muchos se quedan en el terreno, no se sabe qué hacer con ellos, se convierten en alimento de especies carroñeras, como los buitres. Sería interesante poder notificar la localización, por ejemplo, o la creación de algún tipo de registro, para que las autoridades competentes bien recojan esos animales o, al menos, muestras que permitan un control de salud ante enfermedades y otras cuestiones epidemiológicas”.  

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