El campo está harto. El incremento constante de los costes de producción, su fácil e inmediato contagio ante cualquier vaivén de la geopolítica actual, y le necesidad real de acometer soluciones de urgencia para reconducir esta situación han llevado este martes a miles de miembros del sector continental a levantar su voz ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, en una nueva movilización del colectivo que tuvo lugar en la jornada donde se presentaba un plan de acción de fertilizantes diseñado por la Comisión Europea.
La sociedad civil gestiona con incredulidad unas demandas legítimas y reales y la clase política de la Unión parece que mira con indiferencia a sus reclamantes. Pero lo cierto es que la movilización de este martes 19 de mayo vuelve a poner de relieve el peligro real en el que se encuentra la soberanía alimentaria de la Unión Europea y la inminencia con la que se dejarán sentir los costes de producción en el precio de los productos en el mercado. Este punto, junto a la falta de visión europea en las crisis de los fertilizantes y el serio riesgo que corre la soberanía alimentaria por la espiral de grandes precios, motivaron esta acción.
“Las decisiones que están tomando en Bruselas no son las adecuadas y van en contra del agricultor y del ganadero”, lamenta y denuncia Pedro Barato, presidente de ASAJA Nacional. Y advierte: “Pero no se preocupen, que quien lo va a pagar en el futuro son los consumidores. Con incrementos del 40 % en fertilizantes, con incrementos enormes en los carburantes, con incrementos en los costes de producción en general, estamos en un punto donde no hay viabilidad en determinados cultivos en España, como por ejemplo el cereal”.

Barato, asegura, ve más fundamental que nunca la adopción de medidas: “Como no se tomen soluciones, va a haber situaciones muy complicadas. El agricultor lo va a pasar mal, muy mal, pero el consumidor lo va a pasar peor. Los costes se van a incrementar en más de un 50 y 60% en algunos productos, incluso en más de un 70%. Europa tiene que tomar decisiones en favor de los agricultores europeos. Y por eso ASAJA y el campo español y el campo europeo volvemos a decir bien claro que estamos hasta las narices de la Ursula von der Leyen”.
Una de las proclamas más coreadas en Estrasburgo fue la de ‘Fertilizantes, lo de antes”, en alusión a un relajamiento de algunas medidas o la adopción de otras más realistas, porque la Unión Europea mantiene una línea continuista de sus compromisos por el Pacto Verde para responder a la crisis de los combustibles. Por un lado, los fertilizantes ya suponen un 53% de los costes de producción, casi un 10% más que con respecto a 2019. Por otro, Copa-Cogeca acaba de publicar los primeros datos concretos sobre el impacto del CBAM –Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (Carbon Border Adjustment Mechanism)- en los agricultores europeos. El mecanismo supondrá un coste directo de 820 millones de euros en 2026, que crecerá hasta 3.400 millones en 2034.
Son unas propuestas "continuistas derivadas del Pacto Verde, no respuestas nuevas a la crisis, que ha llevado a que los fertilizantes supongan ya el 53% de los costes de producción (frente al 44% en 2019)".



