La imposibilidad de poder realizar la concentración en la Puerta del Sol de Madrid prevista para este jueves 29 de enero por cuestiones climatológicas no ha frenado las reivindicaciones del todo sector primario autonómico, con el desencadenante del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Una representación de las cinco organizaciones agrarias de la Comunidad, ASAJA Madrid, UGAMA, AGIM-COAG, UPA Madrid y UCAM, fue recibida en la Comunidad de Madrid, donde se celebró una reunión con la asistencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, y el director general de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Ángel de Oteo.
En este encuentro, las cinco organizaciones le trasladaron a las autoridades madrileñas las reivindicaciones que vehiculaban la concentración de protesta originalmente prevista, con el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur como desencadenante. En la mesa se destacó la oposición a la concepción del acuerdo tal y como se ha rubricado. El sector agrario madrileño no niega el establecimiento de relaciones comerciales con el Mercosur, pero sí se opone frontalmente a que el campo sea, a la postre, una moneda de cambio en el tablero de las negociaciones. Unas relaciones de igual a igual, con las mismas reglas de juego para todos los actores y con un presupuesto fuerte que tenga en cuenta la inflación para el campo europeo.
La fortaleza de la PAC es otro pilar de las reivindicaciones y en la confección de unas partidas presupuestarías que sean robutas es fundamental que las instituciones europeas sean conscientes de las singularidades de los diferentes territorios. Se hace necesario que las diferentes regiones que componen la Unión puedan diseñar sus propias medidas. Una PAC común y fuerte que al mismo tiempo sea flexible y adaptable a cada realidad geográfica permite vertebran territorios, dinamizar sus economías y sostener las viabilidades de unos proyectos vitales que están expuestos a imprevistos de índole climatológica, sanitaria y, también, faunística.
La burocracia creciente que se implementa desde Europa también ha sido expuesta como una problemática para el sector. Cuando más trámites, menos tiempo para producir. O en otras palabras: menos papeles, más campo. La instauración de una solicitud única para las gestiones de turno emerge como una necesidad clave para la consecución de ese objetivo. Dentro de la actividad ganadera, la idoneidad de crear una oficina virtual sanitaria se convierte en una herramienta fundamental porque permitiría centralizar movimientos, tratamientos, registros sanitarios y otros aspectos del día a día de las granjas y explotaciones; en definitiva, la adopción de una medida real que reduciría sustancialmente la burocracia.
Sobre la mesa de las reivindicaciones también se han desplegado las preocupaciones existentes sobre la fauna salvaje y su acción sobre explotaciones agrícolas y ganaderas. Desde las asociaciones se le ha transmitido a Díaz Ayuso que sí existe coordinación entre las áreas que gestionan agricultura y biodiversidad en el territorio nacional, pero esa coordinación aún no se traslada con fluidez sobre el terreno. Ante un problema actual, la espera supone llegar tarde. Una casuística actual se encuentra en la siembra de cereal, donde el conejo ha arrasado con importantes áreas cultivadas. La ampliación de los períodos y las condiciones de caza o la agilización de los permisos son dos de las medidas que se han pedido. “Si el permiso llega tarde, no tiene un efecto real”, se indicaba.
Ante los ataques de lobo, las asociaciones han reconocido el incremento del importe de las indemnizaciones en más de un 25%, pero los importes siguen aún por debajo del mercado y no permiten cubrir la pérdida real. Del mismo modo, se ha pedido agilizar los peritajes del cuerpo de forestales, claves en los procesos de indemnización. La recuperación de la especie en territorio de la Comunidad no se contempla como un problema en sí misma, pero sí se pone el foco en que esa convivencia entre el lobo y el ganadero no sea costeada por el segundo.
En clave autonómica, el encuentro ha permitido exponer algunas preocupaciones sobre el regadío. Muchas infraestructuras gestionadas por la Confederación Hidrográfica del Tajo son obsoletas, lo que supone una pérdida de eficiencia, y esto supone que el regadío madrileño se encuentre desfasado. Las asociaciones parten de la plena consciencia de moderar los consumos de agua y hacer un uso responsable del líquido elemento, pero las infraestructuras no acompañan en ese espíritu. La modernización del regadío en Madrid plantea soluciones, pero no resuelve estos problemas y, por ello, se hace necesario que todas las administraciones empujen en la misma dirección.
El relevo generacional ha sido otro de los puntos abordados en este encuentro. El sector agrícola y ganadero es uno de los más envejecidos de todo el tejido productivo y la falta de relevo se traduce en una pérdida de contenido vital en entornos rurales y en el abandono de tierras de labor y granjas. El futuro del campo pasa por los jóvenes y las asociaciones indican que las últimas medidas implementadas en el territorio madrileño en este ámbito están dando resultados. La permisibilidad con la pluriactividad ha sido un éxito y el número de jóvenes que quieren incorporarse ha crecido, pero la falta de presupuesto ha hecho que muchos interesados se hayan quedado fuera de estas medidas. Por este motivo es clave que la Comunidad aumente su partida presupuestaria en los próximos años, porque si el relevo generacional funciona no es muy coherente que se frene por una cuestión de dinero.
Las asociaciones agrarias madrileñas agradecieron la recepción de sus reivindicaciones y de esta reunión nace un firme compromiso para nuevos encuentros que permitan ahondar en la asunción de medidas eficaces y relevantes para el embastecimiento del sector y su rentabilidad en el territorio de la Comunidad.



