Miguel Higueras, jefe del Operativo del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, atendió la llamada del programa AGROMAD impulsado por Asaja Madrid para repasar las principales recomendaciones que deben tener presentes agricultores y profesionales del campo durante las labores de cosecha para minimizar el riesgo de incendios.
“La cosecha es una parte fundamental de los trabajos agrícolas, pero conlleva ciertos riesgos de generar incendios de vegetación. Primero, agrícolas, en la propia cosecha; pero estos pueden pasar a terreno forestal con el riesgo de incendio forestal que se genera. Por eso el INFOMA, que es la normativa de la Comunidad de Madrid en la que regula todo el uso de maquinaria, establece unas medidas que hay que cumplir para evitar dentro de lo posible evitar ese riesgo de provocar ese incendio de vegetación”, recuerda.
Sobre el principal peligro, Higueras destaca la acción del viento. “En cuanto al uso de maquinaria en general, incluyendo cosechadoras, sin duda alguna lo más peligroso son los días de viento. Porque al final estamos en verano y la vegetación siempre está seca, tanto el cereal como el pasto, su equivalente en el medio natural. Se puede producir un incendio por accidente, pero el viento y también la falta de medidas preventivas, hacen que ese fuego se pueda controlar o escapar y afecte al terreno forestal”.
Cuestionado sobre algún momento más susceptible de ser peligroso a lo largo del día, señalaba: “Franjas críticas, sí, sobre todo a partir del mediodía y por la tarde, porque es cuando ha habido más insolación y la humedad del “combustible fino muerto,” como le decimos, desaparece. A primera hora de la mañana y por la noche ese combustible fino muerto es muy sensible a la humedad y los cambios de temperatura y de humedad en el aire. Es algo más difícil que prenda. Pero, insisto, aún más importante es el tema del viento”.
Tras enumerar las precauciones y materiales preventivos que tiene que tener en cuenta el agricultor a la hora de cosecha, Higueras también indicaba cuáles son las principales “ausencias” que aún se encuentran en sus inspecciones o tras un fuego: “Lo que hemos visto, generalmente, son dos cosas: que el agricultor no llama al teléfono para informarse si hay una suspensión de actividad por situación climática y, la segunda, que no dispone del condicionado en dos puntos: que no dispone el batefuegos y que no hay una segunda persona vigilante. Pero también tenemos que decir que la mayor parte de los agricultores sí conoce y sí cumple el condicionado”.
¿Hay más incendios ocasionados por cosechadoras o menos? “Más que reducirse el número de incendios por cosechadoras, éste se ha estabilizado”, valora Higueras. “Hace unos años sí hubo unos episodios de muchos incendios ocasionados por cosechadoras, pero ahora el número se ha estabilizado. Todos los años tenemos incendios por cosechadoras, es una realidad, pero estos se han reducido y se han estabilizado en cuanto número; ahora es una causa más residual. Nos preocupa mucho más, por ejemplo, el uso de radiales, amoladoras, desbrozadoras y otras maquinarias que están provocando muchos incendios de vegetación”.



