Una ayuda de 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola y ayudas directas para fertilizantes, medidas gubernamentales para frenar el impacto de la crisis energética

Las ayudas al combustible agrícola, por un lado, y a los abonos y fertilizantes, por otro, son las dos principales acciones destinadas al sector agrario dentro de la batería de medidas impulsadas por el Gobierno de España para paliar el impacto de la crisis energética y su reflejo en un crecimiento desmesurado de los precios y los costes.

Dos medidas bien recibidas, en tanto que aportan, pero que resultan insuficientes y superficiales en un contexto del sector agrario ya muy marcado previamente por los costes de producción y la falta de rentabilidad de las explotaciones. Desde Asaja Madrid, en sintonía con ASAJA, se ahonda en su carácter incompleto si la situación internacional no se resuelve en el corto plazo. La situación, en todo caso, pone de relieve la situación estructural que atraviesan agricultores y ganaderos.

El Gobierno ha anunciado una ayuda de 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola consumido. El cálculo se realizará tomando como referencia el consumo anual declarado en 2025 a través de la solicitud de devolución del impuesto de hidrocarburos, que deberá presentarse a partir del 1 de abril. El periodo subvencionable abarca desde el 22 de marzo hasta el 30 de junio. Para determinar la cuantía, se establecerá un consumo medio diario a partir del total anual, que se multiplicará por los días incluidos en ese periodo y por el importe de la ayuda.

La segunda medida contempla ayudas directas a los fertilizantes, con 22 euros por hectárea en secano y 55 euros por hectárea en regadío, hasta un máximo de 300 hectáreas por explotación. Podrán beneficiarse tanto perceptores como no perceptores de la PAC, siempre que las explotaciones estuvieran registradas antes del 30 de mayo de 2025. Este requisito deja fuera, por el momento, a quienes se hayan incorporado con posterioridad, una cuestión pendiente de aclaración.

 

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